Si la víspera ya estábamos impresionados por la cultura y calidad del Cuarteto Hagen, en este segundo concierto nos deslumbraron aún más. No conozco a ningún cuarteto en la actualidad que toque estas últimas obras de Beethoven con la introspección, la lógica y la seriedad de este conjunto. Su manera de enfocar esta música enormemente compleja tiene algo de trascendental, de saber desmaterializar el entorno, y dejar tan solo la esencia: una música que rebasaba los límites de lo conocido en 1826, cuando fue compuesta, con momentos sublimes, tanto en contenido como en sonoridad.Los Hagen cuidan enormemente la sonoridad y creo que es ahí donde están por delante de sus colegas. El resultado es admirable, porque nos abren un calidoscopio de colores que nos abruma, nos sobrecoge, nos deja absortos. Admito que esta manera de tocar no sea…
Comentarios