Ya con los últimos vientos del Invierno azotando Madrid, aunque demasiado atronadores para la época, y ya finalizando el Ciclo Complutense, el escenario del Auditorio Nacional se ha llenado por una vez más de retazos barrocos y ambiente religioso, casi un acto puntual en la programación de la universidad. Lo que sí es claro es que un breve receso en el arduo camino sinfónico es de agradecer y si la dicha es buena, doble gozo y bien recibido sea.Al color de Concerto Italiano, Alessandrini ha vuelto a dejar un buen sabor de boca en la capital española; y es que ya con el Julio Cesar de Haëndel en el Real tuvimos una digna lectura de la partitura por parte del maestro, y no es para menos la que el director ha introducido de nuevo para otro público, el “universitario” digo, y por supuesto denotando que se trata de un genio también de los…
Comentarios