En su segunda comparecencia ante el público de Madrid, el Cuarteto de Tokio volvió a confirmar que es, sin duda, uno de los mejores, sino el mejor cuarteto del mundo. ¿Cuan delicado debe ser llegar a la perfección en esta materia para que, en manos tan expertas y veteranas, haya tardado dos años para llegar a la meta? Porque el año pasado el nuevo primarius, Martín Beaver, aún no sonó con la libertad y desenvoltura que lo hizo esta vez. Su forma de tocar se reveló ser realmente admirable: de una extrema ternura que canta melodías sublimes, a notas saltadas mediante un juego de arco prodigioso, y todo esto posible gracias a la interacción perfecta con sus tres colegas.Empezaron con un Cuarteto del joven Schubert (tenía a la sazón 16 años) que raramente se escucha: el nº4 en do mayor, con 4 movimientos, en el orden clásico. El ‘Allegro con…
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