Desde la primera nota que sale de su magnífico ‘cello Vuillaume, el brasileño Antonio Meneses embauca al oyente con su sonido hondo, prístino, casi diría trascendental. Tiene el don de comunicación – hace música para expresarse y lo consigue. Su público no se mueve, se queda sentado, hipnotizado, y espera que se produzcan más milagros. Además trae un pianista avezado en acompañamiento, muy dúctil e igualmente buen músico, el suizo Gérard Wyss. Es un verdadero placer escuchar a los dos. Había mucho menos toses entre movimientos que los que sufrimos en general. ¡Buena señal!Un programa plagado de dificultades técnicas, y de problemas arduos en el orden interpretativo, fue superado con sorprendente soltura y aplomo. Empezó con la versión para ‘cello de una de las tres sonatas para viola da gamba de Johann Sebastián Bach, la Sonata nº 2 en…
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