Seis obras recientes de sendos compositores costarricenses contemporáneos, representativos de tres generaciones fructíferas musicalmente a partir del último cuarto del siglo XX, formaron el extenso programa del concierto especial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) que, con la dirección de Marvin Araya, se llevó a cabo ante un público numeroso, el viernes, en el Teatro Nacional.Dos objeciones se le podrían formular a los organizadores: una, la duración prolongada, ¡casi tres horas!; otra, al menos un miembro de la comisión que evaluó las piezas presentaba un conflicto de intereses mediante parentesco con uno de los compositores escogidos, en este caso con el autor de la obra que mostró menor atractivo.Mi comentario se centrará en las impresiones que una primera audición de las piezas causó en mi ánimo y, respecto al análisis, me…
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