Excelente el programa del que pudimos disfrutar la primera semana de junio; no sólo por la calidad intrínseca de las obras, innegable a todas luces, sino por la coherencia en cuanto a que se propuso una suerte de sucesión temporal de autores y composiciones que muy bien podrían erigirse en ejemplos representativos de lo que puede suponer el más cercano origen de la música culta contemporánea. Así, Wagner (la genialidad única como causa), Schreker (gran operista hoy poco conocido, continuador tonal y legítimo del anterior) y Schönberg [evolución hacia la nueva realidad musical (no la de todos, desde luego)] nos muestran cómo innovación y vínculo, talento e influencia pueden darse la mano en tantas y tantas obras maestras, a tres de las cuales se rindió culto en el teatro Calderón de la Barca de forma notable.
Con tan estimulantes premisas,…
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