Es de agradecer que este año el Festival Mozart nos permita escuchar un violinista en solitario frente a la abrumadora presencia del piano estas últimas ediciones. El programa elegido, además, no tenía desperdicio: probablemente los Caprichos de Paganini sea la obra más estudiada por los violinistas en sus años finales de estudio, y, precisamente por su extrema dificultad, tan amada como temida.
Una buena parte del aforo estaba constituida por violinistas, y se percibía la expectación creada por el albanés Papavrami (¿resistiría un violinista de 33 años la interpretación de esta obra?). Quizás parezca exagerado entrar en esta consideración, pero piensen en la edad de los deportistas de élite, y en las exigencias físicas y técnicas de esta obra. Los violinistas que se atreven a grabar esta obra pueden tardar uno o dos años en completar la…
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