Que no; que por mucho que se intente y fuerte que se agiten, el agua y el aceite no se pueden mezclar. Como mucho, se puede lograr una especie de emulsión, más aparente que real, durante un periodo de tiempo más o menos largo según la energía con que se haya intentado, pero al final cada líquido ocupa en el frasco el lugar que le es propio
Algo así ocurrió con la representación del domingo 13 en el Teatro Rosalía, dentro de la programación del Festival Mozart. El programa incluía la puesta en escena de Die Schuldigkeit des ersten Gebots y La Cambiale del Matrimonio -de Mozart y Rossini, respectivamente-, primeras obras representadas de ambos y tan interesantes por lo que suponen de señal adelantada de su genio creador, como divergentes en intención y estilo.
Comentarios