Sin duda, una de las causas de la vergonzosamente baja asistencia al concierto de esta noche fueron las obras programadas, que por una vez se salían del ‘sota, caballo y rey’; la otra fue la caída del cartel del director anunciado, James Levine, titular hasta esta temporada de la Filarmónica de Múnich, quien tuvo que cancelar por enfermedad. Su sustitución por un director desconocido, Andrei Boreiko, causó tantas bajas como papanatas siguen existiendo entre el respetable, incapaces de comprender que una orquesta de este calibre no se va a jugar el buen nombre haciéndose con los servicios de un sustituto cualquiera para dar una gira, aunque sea por España. Ellos se lo perdieron.
La Filarmónica de Múnich es una orquesta excelente (una de las tres orquestas de altísimo nivel que tiene la capital bávara, junto con la de la radio y la de la…
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