La segunda patita del año, en cuanto a ópera se refiere, se llama Fausto, la creación más conocida y difundida de Charles Gounod, compositor francés de finales del siglo XIX, que logró trascendencia a partir de esta obra y, en menor medida, a partir de su Romeo y Julieta. En mi opinión (y con esto me echo a los tradicionalistas de la lírica encima), Gounod no es un gran compositor y su Fausto no es una gran ópera. Creo que su obra no tiene uniformidad ni unicidad, que no posee un valor dramático importante y que, a pesar que es su punto más alto, su música no es muy lograda, aún cuando no soy ciego, y reconozco momentos verdaderamente memorables en la partitura. En términos generales, los recursos utilizados en este aspecto son facilistas y causan un gran impacto en el público, aunque éste es momentáneo. El uso que hace de melodías…
Comentarios