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Iniciar sesión Crear cuentaArnau, Juan y Gómez, Carlos María: 'La Zarzuela', Madrid, Zacosa, 1979, vol. 2, p. 187.
Saldoni, Baltasar: 'Diccionario Biográfico-Bibliográfico de Efemérides de Músicos Españoles'. Ed. Facsímil a cargo de Jacinto Torres. Madrid, 1986. 4 vols.
Romea Parra, Julián: La Tempranica, Madrid, Sociedad de Autores Españoles, 1907.
Heraldo de Madrid, 20-IX-1900.
Arnau, Juan y Gómez, Carlos María: La Zarzuela, Madrid, Zacosa, 1979, vol. 4, p. 654.
Romea Parra, Julián: La Tempranica, Madrid, Sociedad de Autores Españoles, 1907.
La canción y baile que conocemos como zapateado flamenco surge a mediados del siglo XIX. Generalmente va acompañado por la guitarra, y en su versión de baile, son los pies los que efectúan una combinación rítmica de sonidos al alternar los movimientos del tacón y la punta.
Lo que entendemos como tango flamenco es un cante y baile que se produce en compás de 2/4 ó C/. Aunque en este caso estemos ante un 6/8, se sigue conservando esa medida en dos tiempos, independientemente de que en cada uno entren tres figuras en lugar de dos. El tango está considerado como uno de los estilos básicos del flamenco y su antigüedad se remonta a las primeras manifestaciones que se conocen de este arte, aunque las primeras referencias escritas no aparecen hasta mediados del siglo pasado. Sobre los orígenes del tango existen numerosas teorías, siendo la más difundida la de su procedencia americana, y más concretamente, cubana. Desde Cuba habría llegado a tierras andaluzas, aclimatándose a las peculiaridades de los cantes y bailes que venían siendo propios de estas tierras. Otros estudiosos, como Manuel Ríos Ruiz, Ricardo Molina, Antonio Mairena o José Blas Vega, entienden, sin embargo, que el tango flamenco no es sino una derivación del proceso evolutivo lógico de los cantes y bailes presentes desde antiguo en el acervo andaluz. El tango conoció una gran popularidad en el s. XIX, convirtiéndose en una forma muy apreciada por los compositores de zarzuelas, que dieron en incluirla con frecuencia entre sus obras. No obstante, y siempre según las opiniones que se consulten, los tangos que aparecen en las zarzuelas no son un calco literal de los tangos bajoandaluces, sino que hacen recaer todo su peso en lo que concierne a las letras, de índole más “picante”, más intencional. Se dice, incluso, que una combinación de esos tangos zarzueleros con los más melodiosos y sensoriales andaluces, podría haber sido el orígen cierto de los tangos criollos que hoy conocemos.
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