Nunca antes había escuchado a Carlos Álvarez en directo, y como los discos siempre engañan –y las opiniones de los demás son tan subjetivas como la de un servidor-, me dispuse esta noche a ser gratamente sorprendido sin ningún tipo de prejuicio laudatorio ni hostil. Y lo fui, pero no del todo gratamente.
La cosa empezó estupendamente al comprobar de nuevo lo requetebién que suena la Real Filharmonía de Galicia (y aún más tras escuchar pocos días antes a nuestros vecinos del norte de Portugal), espléndida de empaste y de rotundidad en todas sus familias, en el ‘nocturno’ alhambrista de Bretón, al que Miquel Ortega se encargó de sacar todos sus perfumes y sus suaves ‘quejíos’. Mejor todavía, esta introducción preparó adecuadamente el ambiente para escuchar las canciones que el propio Ortega ha compuesto sobre textos de Lorca, demostrando…
Comentarios