La segunda actuación del Trío Abegg (en sustitución del Cuarteto Kéller) registró una afluencia notablemente baja, aunque hay que tener en cuenta que en esa semana la agenda del Festival Mozart había estado especialmente sobrecargada (5 actuaciones en 7 días).
Los dos Tríos op. 70 adolecieron de cierto vuelo o libertad en la interpretación: había corrección en los tempi y en las articulaciones, aun con la reducida gama dinámica por el dominio del espacio sonoro por parte del piano. El violonchelo tenía un bonito sonido, pero en las frases en que era protagonista una vez llegaba al punto culminante de repente agonizaba. El violín, sin una sonoridad muy amplia, empastaba bien con el violonchelo, pero quedaba completamente eclipsado por el piano. El '3º movimiento' del op. 70 nº 2 estuvo especialmente logrado, con buen balance sonoro entre…
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