Tras una temporada centrada en el Clasicismo vienés, incluyendo una integral de los Conciertos para piano de Beethoven, la Real Filharmonía volvió tras sus vacaciones con una espléndida versión de la Sinfonía nº 40 de Mozart, que la orquesta había ensayado para el concierto del 11 de marzo, suprimido en señal de luto por los atentados de Madrid. Toda la obra fue un alarde de variedad dinámica, fraseos bien planteados, vivacidad y respeto a la música. En el descanso la satisfacción 'se mascaba', así como un cierto chauvinismo porque la Real Filharmonía de Galicia estaba sonando mejor que cualquiera de las orquestas que se habían escuchado en las tres semanas anteriores.
El Festival de Música de Galicia tendría que revisar sus criterios a la hora de seleccionar las orquestas participantes. Si el Festival se orienta hacia el público gallego,…
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