Pasó ya el cuarto programa de la Temporada Internacional de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Chile y la carrera entró en tierra derecha. Sucede que luego de ausentarse del escenario de la Plaza Baquedano por algunas semanas antes que comience esta temporada (que es la más importante de cada año), la Sinfónica venía con una ventaja de bastantes días, dedicados seguramente a una preparación esmerada de los primeros programas, lo que quedó más que claro en las correspondientes fechas. Lo interesante es que la orquesta ha mantenido su nivel de ejecución (y esperemos que esto se prolongue) a pesar de ya haber entrado en la rutina de un programa semanal, donde no hay más que cinco días para preparar las obras, lo que podría resultar extenuante para músicos sin el necesario training en este aspecto.
Los conciertos que cerraron julio…
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