Actas de congresos

El poder evocador de las imágenes para el consumo

Sánchez Sandra Inés
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En Buenos Aires, a partir de la décadas de 1920 y 1930, comenzaron a experimentarse profundos cambios urbanos, socioeconómicos, y socioculturales. El proceso de densificación urbana que comenzó a hacerse evidente a partir de la década de 1930, la incorporación masiva de nuevos productos industrializados (nacionales e importados) en el mercado, y la emergencia de los sectores medios son algunas cuestiones claves que signaron este proceso de transformación del mundo cultural.

Acompañando este proceso, surgieron en el mercado gran cantidad de revistas de difusión masiva destinadas a la familia en general, a la mujer y a los niños. Frente al crecimiento del mercado interno, estas revistas, estaban dirigidas a un receptor plural en lo económico. Ofrecían los nuevos productos de la industria y de la ciencia, de uso femenino, para la vivienda y…

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Notas

El “Colorante Alemán Neugebauer” garantizaba “inofensividad atestiguada por autoridades” (Para Ti 9 (452), 80).

El aviso de “Anilinas Paris”, comienza con el encabezado: “No piense más” (Para Ti 9 (453), 16).

Y que tiene mucho de la unidad mágica sobre la cual el primitivo basaba la propia operación mitopoyética. (Eco 1965 1968: 221).

Infinidad de chistes, historietas y comentarios señalan las actividades recreativas nocturnas de los hombres con connotaciones negativas. En otros casos se organizan historietas en donde el “club”, las “carreras” o bien el “golf”, aparecen en grupos y sectores no altos opuestos al universo del trabajo. En la historieta “El yerno de papá. El viejo se impone”, suegro y yerno rivalizan por el tiempo de ocio.

El destino de un hombre casado que escala “nuevas posiciones” es narrado en un cuento de Pedro Villetard, “Petronila”.

Como situación alarmante, infinidad de historietas y chistes retratan al servicio doméstico en ascenso social, con nivel sociocultural e inteligencia equiparable o mayor que sus empleadores, con posibilidades de acceso a otros empleos de mejores condiciones y mejor remunerados, etc. a tal punto que circula en el imaginario la desaparición de este trabajo como servicio en el espacio doméstico.

En un artículo se señalan estas transformaciones de manera coordinada: cambios familiares, espaciales y de servicios: “En Buenos Aires ya no existen esas grandes casas solariegas que reunían alrededor de la abuelita o del abuelito a las hijas y a los hijos casados, a las nietas y a los nietos también. Todos se alimentaban a costillas del viejo o de la vieja, hospedándose en el enorme caserón paterno... Ahora, abuelito y abuelita se han ido a vivir tranquilos, sin dolores de cabeza y sin gastos, a un departamento. Ahora en vez de diez sirvientas, con una o dos tienen de sobra. Y si los ancianos se han acostumbrado a vivir en departamentos ¿cómo no han de acostumbrarse todos a vivir sin mucamas y sin cocineras?” (Ruiz Palazuelos 1928: 15).

“Las carreras son el único consuelo de la clase media y los jóvenes gastan allí más de lo que ganan” (Revista Popular 66 2/2/1920, 27).

“Los alquileres han variado en pocos años, de una manera terrible y sin embargo, la familia de los empleados siguen pagándolos”.

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