Muy concurrida estuvo la clausura del XIV Festival de Música Credomatic, a cargo de la Orquesta de Cámara del Conservatorio de San Petersburgo, dirigida por Roman Leontiev, el sábado, en el Teatro Nacional. Sin embargo, la función resultó algo accidentada, y desmerecida en el aspecto musical, pese a las intervenciones meritorias del costarricense Coro de Cámara Surá, dirigido por Ángela María Cordero, y del trompetista italiano Andrea Lucchi.
Los rusos también habían inaugurado el Festival, pero esta vez se me hizo más evidente que, al fin de cuentas, se trata de una orquesta de estudiantes. Ya en la pieza inicial, las Danzas rumanas, de Béla Bartók (1881-1945), me hicieron falta muchas de las sutilezas rítmicas que acicalan esta muestra del trabajo creativo del gran compositor húngaro, con base en sus investigaciones etno-musicológicas.
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