Vuelve Petrenko al Auditorio de Valladolid y otra vez éxito total. No falla. Admira la capacidad de este director para crear unanimidades indiscutibles en el público y la crítica. Y, después de haberle escuchado en ocho o nueve veladas, a cual más memorable, puedo dar fe de su talento, pero también de su inteligencia, porque Petrenko es un serio, ruso y soterrado showman que interpreta siempre obras espectaculares en la segunda parte de los conciertos, en las que une su enorme capacidad para galvanizar a la orquesta y una colosal efectividad en los ensayos a ese plus de lucimiento que le regalan Chaicovsqui, Beethoven, Brahms... El gran repertorio. Es decir, se trata de un director que exprime su éxito en su gestación, desarrollo y plasmación, y trabaja esencialmente para el gran público. Así, sus conciertos son divertidos sin traspasar…
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