Es norma no escrita que Zubin Mehta aparezca al menos en una ocasión a lo largo del curso en Barcelona, y que lo haga en la temporada Palau 100 que organiza el Orfeó Català en su casa; de un tiempo a esta parte, además, suele intervenir para dar relumbrón al concierto inaugural del ciclo; y ya es costumbre –que, no se olvide, es fuente del derecho-, que en estas ocasiones se escuche una sinfonía de Gustav Mahler. Por desgracia, también es habitual que a este primer concierto acuda mucha gente más por el acontecimiento social que por otra cosa, y que eso se traduzca en comportamientos poco respetuosos con lo que está ocurriendo en la escena (vgr. aplausos tras el primer movimiento, o cuchicheos generalizados más allá de las pausas). Lo que, sin embargo, resulta auténticamente extraordinario es que la interpretación escuchada sea de las…
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