Excelente este comienzo de temporada de la OSCYL y su director titular, Alejandro Posada, gracias a un programa atractivo, a un solista de gran altura artística y renombre internacional y, sobre todo, a interpretaciones que fueron de lo bueno a lo excepcional —lo cual ocurrió, además, en orden cronológico—. Deseamos fervientemente que el entusiasmo que se transmitió en este concierto sirva como auténtica declaración de intenciones y podamos disfrutar de una temporada acorde con la importancia que esta formación parece ocupar dentro de la oferta cultural de Castilla y León en general y de la musical en particular.
Se comenzó con la obra para orquesta de cuerda Ensoñaciones, de Claudio Prieto, pieza que se inscribe en el denominado “Neorromanticismo”, como explica Iván Iglesias en sus excelentes notas. De ello se desprende que no se trata…
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