Tras los éxitos rossinianos de temporadas pasadas, el de Pesaro ha vuelto a sonar en el Campoamor de la mano del maestro Zedda, un habitual por estos lares. Tancredi, uno de los exponentes de la llamada opera seria, se estrenó en Venecia en 1813 y provocó el rechazo del público por su final trágico. Rossini se vio obligado entonces a modificarlo por otro feliz. Con el paso del tiempo prevaleció la idea original con la salvedad de que en el final posterior, adoptado en estas funciones, ‘Tancredi’ muere sabiendo de la inocencia de ‘Amenaide’. Debemos dejar constancia que en Oviedo se suprimió la escena de la firma de la sentencia de muerte que incluye una importante parte para tenor aunque se dejara en la sinopsis del programa de mano.
Es de justicia comenzar por la magnífica contribución de Mariola Cantarero en el papel de la hija del Rey…
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