El público ‘melómano’ se divide, digamos, en tres franjas: la que no soporta a la ‘música contemporánea’ (la más ancha); aquella que le presta atención con curiosidad, junto al repertorio tradicional; y la inmensamente minoritaria, decididamente ‘contemporaneísta’ que apuesta por las muestras del siglo XX y XXI (conciertos, festivales, ciclos, CDs y DVDs). En esta última se incluye quien esto escribe, que, como a muchos de esta ‘pequeña tribu’, no sufre, por esta ‘adicción’, incapacidad para el resto de la música; al contrario, la escucha de las obras de nuestro tiempo potencia la de otros tiempos y culturas. Este efecto amplificador es el que quieren extender ciclos como este del Teatro Central de Sevilla, de carácter monográfico, para lo que organizan actividades paralelas, como el “Curso de Estética y Apreciación de la Música…
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