Noseda repetía visita a Zaragoza con Cadaqués, mientras su fama internacional va creciendo con paso firme. La impresión que este director produce no puede ser mejor. Es entusiasta, amable, y muy dinámico sin caer en el histrionismo. Los músicos, en la Suite de Ginovart sobre Granados siguieron con diligencia sus instrucciones. El sonido de las cuerdas no fue excelente, le faltaba homogeneidad. Sin embargo el grupo de solistas de los vientos estuvo bordando la perfección, brillantes tanto en el timbre como en la ejecución. Lo más destacable de la interpretación fue la imposible –y empleo este adjetivo con intención de halagar- concepción del tempo que imprimió Noseda. Discurrió la suite como en un estar sobrevolando la partitura a poca altura, como en un estar en suspensión , con carácter volátil pero sin perder la sensación de saber lo…
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