Este concierto resultó algo excéntrico, y varios datos lo demuestran Tener entre nosotros a uno de los tenores wagnerianos más respetados, asiduo de Bayreuth, para cantar sólo unos cuantos compases en la Sinfonía Espansiva de Nielsen es un poco frustrante como oyente, aunque su intervención fuera estupenda. La mascarada con la que cerró el concierto el director, con actuación cómica de los músicos y descorche de botella de cava incluida, da la medida de que el director se siente de vuelta de todo, y se concede pequeñas licencias.
Comenzó el concierto con las Danzas de Galánta de Kodály. Se aprecia una absoluta compenetración de la orquesta, con muy buena intervención de todos los solistas. Los tempi de danza están perfectamente llevados, con un pulso firme y eficaz. Sin embargo la pieza suena algo maniquea, faltan planos sonoros. Los…
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