En una entrevista que publicó El Correo Gallego en la víspera de este concierto, Antoni Ros-Marbà se lamentaba de lo poco que conocen los santiagueses a su orquesta -la Real Filharmonía de Galicia- a pesar de lo buena que es. Claro que también entonaba su parte de mea culpa porque es bien cierto –y esto lo digo yo- que el Consorcio de Santiago (entidad que gestiona la orquesta, en la que comparten mesa y mantel el gobierno autonómico y el consistorio compostelano) hace muy poco por enmendar semejante entuerto: por ejemplo, ya comenté la semana pasada que el anuncio a salto de mata de la programación de la temporada no ayuda mucho a aumentar las visitas al Auditorio, por más que los precios de las entradas sean ridículos, y para los estudiantes, doblemente ridículos (le sale más barato a un universitario asistir a un concierto de la…
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