Dice la Sharía o ley islámica que todo buen musulmán debe cumplir 5 preceptos. El último de ellos reza que por lo menos una vez en la vida, los musulmanes adultos que disponen de medios suficientes tienen que peregrinar a la Meca, concretamente a la Gran Mezquita, y ante la “piedra negra” o Kaaba, proclamar conjuntamente: “¡aquí estoy, a tu servicio, oh Alá!”.
En estos días de “choque entre civilizaciones”, y ante lo que se nos avecina, deberíamos buscar puntos de encuentro y costumbres comunes. Podríamos extrapolar la ley islámica a un ejemplo parejo, aquí mismo, en la vieja Europa, y decir que todo buen melómano que se lo pueda permitir debería peregrinar por lo menos una vez en la vida a Ámsterdam, precisamente a la Concertgebouw, y sentados en uno de los mejores auditorios del mundo dar gracias a Dios (en todas sus versiones) por…
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