O Historia local de la infamia o De cómo salir en el centro de la foto sin haber posado o… ¡Bufffff! Miren que Leporello ya nos advirtió de que il quadro non è tondo. Pues nada, aún nos quieren dar de comulgar con ruedas de molino ¡y cuadradas! Y la gente, tan santurrona, a tragar sin contemplaciones. Porque, vamos a ver, la atracción que Carlos Magraner ejerce es similar a la que genera el gurú de una secta. Hay quien le levanta sus ojos hacia él y, oiga lo que oiga, vea lo que vea, desconecta su cerebro y simplemente cree. Cosas de la fe.
El antiguo violagambista metido a director se vende cual comercial de primera. Como un gran prestidigitador de pasillos y despachos oficiales ha logrado convencer de sus supuestas excelencias a cuanto tutor le ha salido al paso. Y la política, como la fe, también es un misterio. ¿Que el lanzamiento de…
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