El genio musical de Mozart ha resplandecido de principio a fin en esta producción de Las Bodas de Figaro. Genio y figura en cada compás y en cada frase. Por poner un par de pequeñísimos ejemplos: ¿quién puede quedar impasible ante la frase del 'Conde': Contessa perdono, perdono, perdono o ante ese oboe estratosférico en el Dove sono, una de las grandes arias mozartianas para soprano?. Estamos ante una partitura con arias sublimes, conjuntos de enorme fuerza musical, recitativos ágiles y llenos de comicidad. Y todo ello salpicado de ingenio, contrastes, sagacidad e instinto teatral. Simplemente, Mozart.
Lo cierto es que esta producción, reposición de la vista en 1997, ha sido lo mejor de la temporada hasta el momento. Concebida escénicamente por Emilio Sagi y Julio Galán –a quien se ha rendido homenaje con este montaje tras su deceso- es…
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