Un sonido espectacular, una presencia sobre el escenario, una técnica apabullante y alguna que otra guarrería descontrolada fueron las notas predominantes que sacaron a escena hasta en ocho ocasiones al violinista americano Joshua Bell tras su interpretación del Chaicovsqui en el 9º Ciclo Complutense.
Colocados a la alemana los acompañantes de Bell, la Orquesta Sinfónica Chaicovsqui de la Radio de Moscú ofrecieron un hermoso programa al público que medio abarrotaba la sala. Gracias a esa hora imposible que no perdona los medios de transporte públicos, se hace de notar que todos los conciertos de segunda sesión en la sala normalmente tienen media entrada al primero, cosa que habría que tener en cuenta vistas las características de lo anunciado previamente y lo que podía haber sido, y sin asombrarse, lleno casi absoluto.
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