Escuchar buena música de cámara española -o vinculada con España, en el caso de Haydn- teniendo como fondo al genial cuadro de ‘Las Meninas’ es de por sí un privilegio, inimitable en el mundo entero. Pero como toda la sala luce otros cuadros de Velázquez y Goya -y en uno se halla retratado el propio Boccherini- es difícil imaginarse un mejor ambiente para deleitar ojos y oídos. Este es el segundo año en que fructifica una colaboración entre la Fundación Albéniz y el Museo del Prado, y los resultados son francamente satisfactorios.
Si a ello se agrega el hecho que los jóvenes músicos a cargo del precioso programa han sido seleccionados entre los más talentosos -de otro modo no tendrían cabida en la Escuela Reina Sofía- el éxito se halla asegurado.
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