Para empezar a atar la mosca es mejor empezar por el principio. Y el principio es que éramos pocos los aficionados de pago entre los asistentes a este acto oficial casi lleno de personajes oficiales. Cuando la Orquesta de Transilvania inició el Himno de Navarra, nadie se enteró de por donde venía el aire y creo que era porque no venía en el programa. El que escribe, que conoció las notas, prefirió esperar y observar antes de levantarse como el respeto impone. Al poco de estar tocando vi moverse inquieto a alguno de estos personajes como diciendo esto me suena y me parece que me debería levantar pero no se atrevía. Por fin hubo uno que se levantó y ¡todos a una! El año que viene que lo pongan en el programa o que le den una audición del Himno, aunque sea en los ensayos de la orquesta, a los personajes oficiales. ¡Dios, que carga más…
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