Después de oír, asombrado, a ocho jóvenes pianistas tocar al piano obras del repertorio más exigente, no pude menos que preguntarme: ¿Qué será de tantos excelentes pianistas? Para el violín, hay 24 puestos en una orquesta sinfónica, para la viola 12, etc et – pero para el piano, ocasionalmente uno. ¿Todos solistas? Imposible, porque el mercado no da para tanto. ¿Todos a enseñar? No parece ser una retribución adecuada para tanto trabajo. ¿O a acompañar instrumentistas y cantantes, ocupando un segundo lugar? Y entonces uno no puede evitar a preguntarse: ¿porqué hay tantos pianistas jóvenes sobresalientes? La respuesta es seguramente, porque son tantos más que empiezan con el piano, a temprana edad, que con otros instrumentos.
Admito que al principio de la andadura, el piano es más acomodaticio que el violín. Para tocar una sencilla melodía,…
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