A las 12 horas del mediodía y a las 17 horas de la tarde, se presentaron en total 13 jóvenes violinistas para mostrar sus destrezas. Por premura de tiempo (¿o por superstición?), solamente escuché a 12. Pero ello me permitió hacer un balance, muy positivo, de la labor que desarrolla la Escuela Reina Sofía. Por de pronto, ocho de los trece eran españoles, que apenas pisaron conservatorios – lo que da testimonio, una vez más, que en materia de cuerdas altas, la pedagogía no funciona como es debido en España. Pero al mismo tiempo, esta cifra es esperanzadora para que, en un futuro más o menos cercano, las cuerdas de las orquestas nacionales tengan una participación más elevada que en la actualidad, de músicos españoles.
Para no aburrir al lector, no voy a comentar cada actuación, aisladamente. Haré hincapié en algún que otro detalle de…
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