Una Basílica de Santa María del Mar llena a rebosar por segundo día consecutivo aplaudió con entusiasmo la interpretación que hicieron la Coral Polifònica de Puig-Reig y la Orquestra de Cambra de Cervera de El Mesías de Handel. Una interpretación que, bajo la dirección del debutante Albert Santiago, se permitió alguna licencia dada la tipología de un público principalmente familiar y melómano de los tópicos de la mal llamada Música Clásica. Y esto, aunque lo pueda parecer, no es un reproche en absoluto.
La música de concierto actual tiene su razón de ser en el público que la oye; ya poco queda del mito romántico donde el músico sólo tocaba para él mismo. Pese a todas las excepcionalidades culturales que trae consigo misma, la música de concierto ha pasado a ser una opción de ocio para el gran público como cualquier otra, como lo es el…
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