Los frescos de Piero della Francesca, de Martinu, son una obra de colorido y ambiente, ambos excelentemente logrados por Libor Pesek, de grato recuerdo por su actuación frente a la Sinfónica hace ya dos temporadas, dirigiendo un ‘Moldau’ inmenso. En el concierto del jueves 16, volvió a dejar -como entonces- la impronta de su gran solidez conceptual y técnica. Habría que destacar en esta primera interpretación el color de los violines en divisi múltiples y el solo de Scott MacLeod al corno inglés, en el 'Andante poco moderato' inicial. En el 'Adagio', el solo de viola de Evgenia Petrova y cómo logró Pesek el posterior ambiente grandioso y dramático. Y, en el 'Poco Allegro' final, su aire lleno de serenidad.
El Concierto para oboe que cerraba la primera parte une a su gran belleza esa virtud de la duración bien ajustada que hace que uno se…
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