Cuando se presenta un conjunto de cámara compuesto por gente famosa, cuyo individualismo forma parte de su celebridad, uno siempre suele preguntarse: ¿Se entenderán entre ellos? En el pasado, muchos de estos intentos no fueron muy felices. Glenn Gould y sus colegas camaristas no se entendieron jamás – cada uno va por su lado, y el Trío de cuerdas Heifetz/Primrose/Piatigorsky tampoco resultó un ejemplo de cohesión.
De todos modos, las cosas son más sencillas si interviene un piano, y mejor aún si se trata de un pianista ducho en acompañar o hacer música de cámara. Pues, para decirlo de una vez, los tres arcos rusos y su colega el pianista se entendieron a las mil maravillas, y nos ofrecieron un concierto de gran calidad, tanto por el repertorio escogido como por sus versiones.
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