Por segunda vez tuvimos el privilegio de oír buena música, tocada a pocos metros de Las Meninas, en esta sala de pinturas únicas de los grandes genios del arte español. Las interpretaciones fueron de primera calidad, sin excepción, y se oyeron obras muy conocidas y menos conocidas, éstas también de indudable valor. ¿Por qué será que obras francesas de igual categoría artística se conocen mejor que sus congéneres españolas? Menos mal, que la inteligente programación de éste concierto – y los demás del ciclo – nos aproximan a obras de compositores españoles injustamente relegadas. Veremos:
El joven pianista Enrique Bernaldo de Quirós (Madrid 1981) abrió la velada con una de las geniales composiciones de Mauricio Ravel, La alborada del Gracioso, obra técnicamente muy exigente: abrir un concierto con esta obra requiere mucho coraje y un…
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