Cuando supe del programa de este concierto, me alegró constatar que se iba a tocar una obertura de Berlioz, pues sabía -porque la había comprobado en alguna anterior ocasión sinfónica- de la fama de buen berliozano que tiene el costarricense John Nelson. Hoy, sin embargo, me entero por la biografía que consta en el programa de mano, que esa fama nació –como tantas otras- fruto de la casualidad, al sustituir Nelson in extremis a un enfermo Rafael Kubelik en el Metropolitan de Nueva York para dar Los Troyanos: ¡hay que echarle mucho valor a eso!
Y valor volvió a demostrar Nelson, porque de ningún modo este Corsario es un aperitivo orquestal, sino una pieza de concierto en toda regla; y bien difícil de tocar, sobre todo sin precalentamiento. Pero Nelson guió a la orquesta con mano segura y la Sinfónica de Galicia respondió como un solo…
Comentarios