Se ha discutido mucho sobre las relaciones entre la vida y la obra de un artista. Y se ha comentado abundantemente la afirmación de Buffon, en su discurso de recepción a la Academia francesa, en 1753: “El estilo es el hombre”. Como buen científico, Buffon sabía que la novedad de lo que se acaba de “descubrir” no se tarda en “encubrir” con otra novedad y que, en el equilibrio inmutable de la Historia, no permanece más que la forma original y la marca personal con las que el sabio es capaz de presentar su saber, fijarlo y enriquecerlo para bien de las sociedades circundantes y, con frecuencia, de la humanidad en general. ¿Se podría aplicar esta reflexión de Buffon a los músicos?
El músico inspirado y original ve su obra reconocida, difundida a través de ediciones e interpretaciones y loada por el público y la crítica. Después, deja su…
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