Después de escuchar dos sesiones de cuartetos de cuerdas, y ahora una sesión maratoniana de música de cámara con piano, ya no me cabe ninguna duda de que tocar cuartetos de cuerda es muchísimo más difícil. Porque en la presente sesión se presentaron nada menos que nueve grupos, y todos hicieron buena música, tocaron en general muy bien, arropados por nueve pianistas estupendos. Algunas de las composiciones que oímos se escuchan con menos frecuencia, lo que tornó la larga sesión más interesante aún. La calidad de lo ejecutado nos brindó más que placer, hubo momentos de auténtica emoción. Llama la atención que todos los pianistas eran hombres, mientras que en las cuerdas las mujeres ganaron once a ocho a los varones.
Si, como apunté recientemente, los conservatorios nacionales concentran su actividad camerística sobre la música con piano,…
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