La tercera jornada de la WDR Sinfonieorcherter en Tenerife ofreció un programa característico de las excelentes orquestas de las radios alemanas. Una obra de un compositor vivo ligado a las actividades de la propia orquesta y una gran pieza del repertorio germánico. El compositor "local" es en esta ocasión nada menos que el germano-argentino Mauricio Kagel (Buenos Aires, 1931), uno de los escasos rostros risueños de la vanguardia alemana de la época de la Guerra Fría que, a mayores, tiene el muy raro mérito de que sus nuevas composiciones mantengan incólumes la frescura y el gesto risueño que proporcionaron a su autor un sólido prestigio internacional.
Muy probablemente, esa frescura provenga de que pocas cosas hay más ajenas al ideario kageliano que el concepto de 'música absoluta' o, si así se prefiere, de 'pureza musical'. Para Kagel…
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