Opinión

Un chelo para Auschwitz y su mensaje de verdad

Agustín Blanco Bazán
Un chelo para Auschwitz y su mensaje de verdad

“Tuve que quitarme toda la ropa, me afeitaron la cabeza y tatuaron el número 69388 en mi brazo izquierdo”.  La encargada de estas tareas junto a las duchas de desinfección era una prisionera como ella, que luego de pedirle como regalo esos  zapatos que ya no necesitaría, le preguntó qué sabía hacer. Cuando Anita Lasker le contestó que tocaba el chelo, la encargada le anunció “¡salvada!” y le pidió se hiciera a un lado.

Desnuda y con un cepillo de dientes en la mano Anita vio llegar poco después a Alma Rosé, una sobrina de Gustav Mahler en  elegante abrigo de piel de camello. La directora de aquél celebre conjunto de los años treinta, las  Wiener Walzermädel (“Las señoritas del vals vienés”) había conseguido retardar su destino regenteando en Auschwitz una orquesta de mujeres hasta entonces sin chelista, encargada de acompañar musicalmente…

Contenido exclusivo para suscriptores

Inicia sesión o crea tu cuenta gratuita para desbloquear hasta 10 lecturas mensuales de contenido reservado.

Iniciar sesión Crear cuenta
Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.
🎂 Mundoclasico.com cumple 30 años el 1 de mayo de 2026

Desde 1996, informamos con independencia sobre música clásica en español.

Para disfrutar plenamente de nuestros contenidos y servicios, regístrate ahora. Solo lleva un minuto y mejora tu experiencia como lector.

🙌 Registrarse ahora