O mencer dos soños, del compositor gallego Xavier de Paz tan sólo mereció aplausos de cortesía por parte del respetable, que el autor -presente en la sala- tuvo que agradecer rápidamente antes de que se extinguieran. Tal vez porque tras la escucha de estos doce minutos se queda uno con la impresión de que hubo más de ‘soños’ que de ‘mencer’, dada la quietud de la pieza, escrita en tiempo muy lento con una breve sección central algo más animada, si bien con una preciosa orquestación que apuesta decididamente –acertadamente- por los colores luminosos, gracias a sus muy sencillas pero eficaces combinaciones instrumentales en gamas extremas de vientos y cuerda, con sutiles toques percusionistas.
Por contra, el único momento de tranquilidad que hay en en el Tercer concierto de Procofiev lo proporcionan los escuetos compases iniciales a cargo…
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