No creo que exista en el mundo actualmente otro cuarteto de cuerdas que pueda tocar este preciso programa de forma mejor, con más autoridad, con más arraigo en sus raíces vienesas. Este programa es como si fuera el buque insignia del cuarteto Alban Berg: la Suite lírica es la composición más importante del compositor cuyo nombre adoptaron, y el Cuarteto ‘La muerte y la doncella’ fue objeto, hace unos años ya, de un fascinante vídeo en el cual los integrantes del cuarteto enseñan a otro cuarteto joven -que entretanto se ha hecho célebre- los secretos de su interpretación.
Y en rigor, las dos obras tienen mucho en común. Solamente el lenguaje es diferente. Ambas tienen aspectos dramáticos, tristes, cantos de esperanza, de amor, y estados de ánimo comparables: que el idioma para describirlos sea distinto no altera el hecho de que los dos son…
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