Para el gran público, la celebridad del pianista estadounidense Van Cliburn se debe ante todo a la circunstancia de haber ganado el 1º Concurso Chaicovsky, realizado en Moscú, en 1958, cuando la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética estaba en su punto álgido. Van Cliburn se convirtió en un héroe para sus compatriotas y su retorno fue festejado con un desfile triunfal en Nueva York, lluvia de confeti incluida.
Ante los oyentes más entendidos y la mayor parte de la crítica, dentro y fuera de los Estados Unidos, la estrella del pianista no fulgió tanto, salvo en la ejecución de un reducido repertorio, principalmente el 1º concierto de Chaikóvsky. Bien que Van Cliburn es respetado, su prestigio entre los amantes del piano no se equipara al que poseen otros grandes intérpretes más o menos coetáneos, como Pollini, Argerich,…
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