Mencionar la última ópera de Wagner es ponerle un cascabel al gato y al escuchar su sola mención el oyente o lector reacciona con celeridad inusual. ¿Parsifal? es demasiado larga, es estática, los monólogos son interminables, los caracteres indescifrables, la música tiene momentos bellos pero no va a ningún lado, la religión está llena de pretensiones y las ceremonias parecen ritos paganos. Hay también una corriente que la identifica, como a todas las óperas de Wagner, como profundamente antisemita.
Por otro lado se encuentra gente que la ve como una obra clave en la producción musical del más discutido compositor de todos los tiempos. De Parsifal sale tanta música del futuro que es imposible catalogar con exactitud cuántos compositores fueron influenciados por ella.
Comentarios