A lo largo de mi trabajo con grupos de músicos en mis cursos dirigidos a trabajar la problemática del no disfrute en el momento de hacer música, he observado que una de las principales causas de este problema es lo que llamo el olvido del músico interior. En este sentido, llamo músico interior a aquella parte de nuestro ser que tiene la potencia de conmoverse profundamente con el hecho musical y que tiene el deseo y la necesidad de expresarse a través del hacer música.
Si nos retrotraemos a nuestros primeros contactos con la música, muy probablemente nos recordaremos a nosotros mismos experimentando esta “conmoción profunda” por un hecho musical determinado. Quizá en aquel momento observamos un músico en escena, escuchamos una grabación o tocamos por primera vez un instrumento y algo en nosotros (o “alguien”) supo simplemente que deseaba…
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