Buen programa, coherente, sólido, como ya es habitual en los conciertos de temporada de la OSCYL, y éxito arrollador del violinista treintañero Julian Rachlin, justificado sin duda, pues nos dejó boquiabiertos en todos los aspectos susceptibles de ser analizados con su protagonismo en el Concierto para violín nº 1 de Shostácovich, cimentado en la perfecta afinación casi desde el primer momento y el maravilloso juego de dinámicas, siempre buscando un contraste que dotara al discurso de variedad y efecto, que no efectismo, pasando por un estilo interpretativo perfectamente centrado en lo que este autor comunica: sin ardores tardorrománticos, de los que esta música está desprovista, pero a la vez con momentos de auténtica pasión y entrega, que actuaban de balancín con lo contemplativo de otros; y a la vez, con total carencia de asepsia…
Comentarios