Resulta desalentador que un concierto de música con mayúsculas como éste sólo sea disfrutado por escaso número de privilegiados. Las cosas son así, y es algo a lo que, desgraciadamente y salvo excepciones, ya nos vamos acostumbrando. Las razones son varias y no es éste lugar para analizarlas, pues debemos ceñirnos al hecho musical; sin embargo, quizá deberíamos plantearnos un cambio en la manera de hacer las cosas, potenciando la previsión de lo que puede dar de sí el público de una ciudad como Valladolid. Fechas y lugares son fundamentales para que alguien no especialmente motivado se decida a asistir a conciertos de estas características. El Auditorio de la Feria de Muestras, con ser emplazamiento que cumple con muchos requisitos, se encuentra bastante apartado del centro; y la hora (para colmo, equivocada en cierta prensa) y el día…
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