Dos cuartetos, de unos cuarenta minutos de duración cada uno, ocuparon la primera parte del programa. Un auténtico tour de force, tanto para los intérpretes, como para los oyentes. Algunos pocos oyentes abandonaron durante la segunda obra y se fueron. Y el Cuarteto de Tokio, con su veterania proverbial, pudo con las enormes dificultades técnicas de ambas obras.
El tercero de los tres cuartetos que conforman la opus 44 de Mendelssohn casi nunca se escucha, a no ser en ciclos integrales. Y no obstante, desde un punto de vista puramente formal y técnico, probablemente sea el más perfectamente construido. He ahí la eterna discusión sobre si la inspiración debe primar sobre la técnica compositiva, o viceversa. Aquí evidentemente gana la perfección constructiva, porque después de escuchar la obra no creo que nadie sea capaz de recordar algún…
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